Problemas de pareja

¿Tu pareja no quiere hablar de vuestros problemas, no te contesta cuando le hablas, te ignora, no acepta tus soluciones, su actitud es negativa o tienes problemas de comunicación?

¿Te engaña, te ha sido infiel, se quiere separar o te ha pedido el divorcio?

¿O tu pareja no desea pasar tanto tiempo juntos?

¿No te comprende o no te escucha?

¿Existe monotonía, apatía, aburrimiento o desgaste en la relación?

¿Te afectan los problemas de casa-trabajo-amistades?

¿Te enfrentas a la temible frase “ya no es lo que era antes”?

Los problemas son indicadores de que no estamos manejando algo correctamente.

¿Qué es lo que no manejas correctamente?

Quizás no te estás haciendo las preguntas acertadas.

¿Le dedicas tiempo a tu pareja?

Frecuentemente, entre el trabajo de uno y de otro, las amistades y obligaciones de uno y de otro, no queda tiempo para la relación.

¿Sería factible establecer prioridades?

A veces hay que aprender a decir no a otras cosas o a otras personas para poder centrarnos en lo realmente importante para nosotros. El día tiene 24 horas. ¿Cuántas horas y de qué calidad le dedicas a tu pareja?  ¿Cuánto comparten? ¿Sabes todo lo que le preocupa, sus objetivos, cuál es su proyecto actual más importante?

¿Estás dando a tu pareja lo que realmente quiere?

En ocasiones nos quejamos de lo que no nos están dando, no valoramos lo que recibimos o lo damos por sentado. Nos centramos lo que en nuestra opinión no estamos recibiendo pero no nos fijamos en lo que no estamos dando o haciendo. Haz una lista de las atenciones que tu pareja tiene contigo, valóralas y haz otra lista con lo que tú haces por él/ella.

¿Sabes por qué se ha deteriorado la convivencia?

La pareja es cuestión de dos. A veces los problemas nacen de lo que no hacemos bien o por lo que dejamos de hacer.

¿Cuándo notaste los primeros síntomas de alarma?

Te fuiste dando cuenta paulatinamente del deterioro o ¿fuiste consciente cuando la relación era un caos?

¿Has aportado soluciones? ¿Qué es lo que has probado?

Las soluciones hay que implementarlas en base al conocimiento profundo que tenemos de nuestra pareja. Puede que actualmente su actitud sea completamente negativa, pero tú le conoces. Sabes lo que le gusta y lo que no.

Llevas la ventaja del tiempo compartido. Tienes información de primera mano para poder revertir la situación.

¿Fueron aceptadas tus propuestas?

¿Las conversaste con tu pareja? ¿Has escuchado con atención lo que él piensa o te manifestado que desea? ¿Le has invitado a tomar un café para hablar sobre vuestros problemas?  A veces el cambiar de entorno ayuda.

¿Qué es lo que más te preocupa? ¿Qué se interpone en tu camino?

Para solucionar algo hay que identificar claramente el problema y saber cuál es el objetivo.

Para entenderse hay que conversar. Para comprender hay que saber escuchar.

Culpar a otro no es la solución. Debemos saber qué no hacemos nosotros y no concentrar la atención en todo lo que hacemos. La actitud crítica requiere mucho estudio personal. Es un viaje interior sin manual, nada fácil pero vale la pena realizarlo. Aunque esta relación se terminase, no se debería iniciar una nueva sin el indispensable requisito de este estudio personal que uno puede realizar solo, para no seguir cometiendo los mismos errores.