Miedo

Nos resistimos al cambio.

No estamos satisfechos con la relación de pareja ni con muchas otras cosas. Pero seguimos igual. Cambiar da trabajo. Entrar en lo desconocido asusta.

Miedo a la pobreza, a la enfermedad, a la vejez, a la muerte, a la precariedad laboral, a enfrentar a los hijos con los cuales la relación es cada día peor, miedo a hablar con la suegra, miedo a hablar con la pareja de realidades cotidianas que se tapan, se disfrazan o se ocultan. Miedo a ser rechazado, miedo a no lograr el ascenso con el que soñamos, miedo a que con esta entrevista no pase a la siguiente ronda de negociaciones. Miedo a tantos pequeños detalles… Tenemos miedos antiguos y miedos que surgen cuando nos enfrentamos a diferentes aspectos de la vida cotidiana y decidimos seguir igual. Nos da más miedo intentar algo nuevo que continuar con la insatisfacción diaria.

Nos quejamos, protestamos, criticamos, cada día lo mismo. PERO NO CAMBIAMOS NADA.

Lo que tenemos no nos gusta, pero es a lo que estamos acostumbrados. ¿Para qué vamos a hablar con nuestra pareja? ¿Para qué vamos  a intentar esto o aquello? ¿Qué vamos a ganar si hacemos algo diferente? ¿Qué vamos a cambiar? Nos convencemos de hagamos lo que hagamos TODO VA A SEGUIR IGUAL. Enciendo la televisión, voy a comer fuera, salgo el fin de semana, hago un corte, me voy de vacaciones,  me distraigo y me olvido. PERO MI INSATISFACCIÓN SIGUE ALLÍ. Reprogramarnos para algo diferente, salir de la zona de confort, de lo habitual, enfrentarnos a lo desconocido, nos da más miedo que los miedos conocidos. Hay mucha gente anclada en lo mismo. La resistencia profunda a la evolución es lo que les limita y empobrece su vida. Cambiar el enfoque marca la diferencia.¿Te atreves a correr el riesgo de salir de ello? ¿Te atreves a salir de la negatividad que te lo impide? ¿Te atreves a abrir las puertas y ventanas de tu vida para que entre la luz de nuevas posibilidades y obtengas diferentes resultados?

Lograr cambiar sólo depende de uno. ¿Por qué no lo intentas tú también?